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Microbiota y VIH: ¿Amigas o enemigas?

Al día de hoy, se sabe que el estado de la microbiota es un factor muy importante para gozar de salud, ya que de haber alteración alguna rompe con el estado consistente con el que el organismo, en este caso, el humano vive normalmente. Sin embargo, es importante saber que sucede al existir una infección crónica, en este caso, de VIH; ya que se ha notado que cuando una persona se encuentra enferma de VIH, la microbiota sufre un desbalance (disbiosis) lo que puede conllevar a diferentes escenarios, como infecciones por patógenos oportunistas e inflamación, produciendo de esta manera diferentes comorbilidades no transmisibles.

Algunas bacterias que resultan muy importantes en mantener constante la homeostasis e integridad de la mucosa intestinal son Akkermansia muciniphila, Ruminococcaceae y Lachnospiraceae, estas dos últimas familias favorecen la expansión de células T reguladoras, que son esenciales para disminuir la inflamación y el daño provocado por este proceso; la expansión de las células T reguladoras también se ve exacerbado con el metabolismo energético de ácidos grasos de cadena corta. Sin embargo, un exceso en ciertas especies, como las gammaproteobacterias, (Escherichia sp., Enterobacter sp., Vibrio cholerae, entre otros) producen inflamación crónica.

Las alteraciones en las especies mencionadas anteriormente, producen inflamación crónica que posteriormente da lugar a diversas comorbilidades que se asocian con la edad, como algunas enfermedades cardiovasculares o renales.

En las personas con VIH, la disminución en la cantidad de bacterias de las familias Akkermansia muciniphila, Ruminococcaceae y Lachnospiraceae es muy común, al igual que un notable aumento en las gammaproteobacterias, lo que conlleva a la disbiosis mencionada y por ende una mayor incidencia en las comorbilidades previamente mencionadas al ser comparadas con personas sin VIH.

En el artículo, “HIV-associated gut dysbiosis is independent of sexual practice and correlates with noncommunicable diseases”, se realizaron diversos estudios, en los que participaron 160 personas, que se dividieron en 2 grupos de 80 personas cada uno, el primer grupo de individuos no infectados (SN) y de pacientes con VIH (PWH); se utilizaron muestras fecales de 142 personas de los 160 individuos totales, ya que se buscó que los individuos tuvieran la mayor similitud en índice de masa corporal, edad, relaciones sexuales en los últimos 6 meses y lugar de residencia (Países Bajos), en cuanto a la residencia no todos habían nacido en los Países Bajos por lo que en uno de los estudios realizados se descartaron aquellos nacidos en otros países, ya que todos los factores mencionados anteriormente pueden modificar la microbiota intestinal, causando un sesgo en los resultados obtenidos. Cada uno de los grupos antes mencionados, se subdividió en mujeres (F), hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (MSM) y hombres que tienen relaciones sexuales con mujeres (MSW).

Las muestras fecales se procesaron por secuenciación de 16s rRNA, lo que les permitió a los investigadores conocer las bacterias presentes en cada uno de los individuos estudiados, y así descartar los que tuvieran una microbiota muy diferente a los demás.

A partir de lo obtenido de las muestras fecales, obtuvieron que si hay diferencia entre la microbiota presente en pacientes con VIH e individuos sin VIH, ya que en el primer grupo hubo un aumento importante en la cantidad de bacterias pertenecientes a la familia de Enterobacteriaceae, lo cual concuerda con la inflamación crónica; mientras que hubo una disminución en bacterias con propiedades anti-inflamatorias como Ruminococcaceae y Lachnospiraceae, afectando el balance que existe de forma natural en la microbiota intestinal.

De igual forma, se dieron cuenta que entre los pacientes con VIH, no había una diferencia importante respecto a la microbiota que presentan, es decir que la disbiosis no tiene correlación con la preferencia sexual, se midieron dos tipos de alteración en la microbiota, los cuales fueron la diversidad de especies presentes en la muestra y su uniformidad. Las tres subclasificaciones pertenecientes al grupo conformado por pacientes con VIH son consistentes en la disbiosis, los tres grupos presentan alteraciones similares, por lo que una vez presente el VIH, la preferencia sexual no genera más cambios que los ya inducidos por el virus.

Sin embargo, encontraron que los MSM, independientemente del VIH, contienen una mayor cantidad de diversidad alfa, como Clostridium sp., comparado con mujeres o con hombres que mantienen relaciones sexuales con mujeres; por lo que al comparar ambos grupos observaron que la preferencia sexual puede producir un cambio en la microbiota, en personas sin infección por VIH. También llegaron a la conclusión de que la microbiota observada entre los MSM es muy particular y compleja, ya que con VIH, las proporciones observadas en las bacterias se invierten en función de la ausencia del virus.

Otro punto que notaron fue que aquellos pacientes con VIH que tuvieron relaciones sexuales anales receptivas, mostraban una depleción en ciertas bacterias, como Clostridium sp. y un aumento en Prevotellaceae sp. en las tres subclasificaciones se encontraron resultados similares y más el uso de un método preventivo de barrera contra ITS, como el condón no mostró resultados distintos.

La presencia o ausencia de ciertas bacterias, así como su distribución pueden servir como marcadores para diversas enfermedades causadas por inflamación crónica, pero también son marcador para la infección por VIH. Tomando esto en cuenta, los investigadores calcularon el índice de disbiosis, que les sirvió como un método de integración de forma numérica y para otorgar un significado clínico; este índice correlaciona de forma directa el tiempo de terapia anti-retroviral, y las características clínicas del paciente. Mientras que como marcador de inflamación, se encontró a la mieloperoxidasa, y receptores de membrana, que se reconocen como marcadores de activación inmunológica relacionada a la morbilidad y la mortalidad por enfermedades cardiacas. La alteración de la microbiota asociada a los marcadores de inflamación llevó a que realizaran estudios sobre comorbilidades no transmisibles ni relacionadas con VIH, sin embargo encontraron que la incidencia de estas comorbilidades es mayor en individuos con VIH que en personas sanas. La diferencia entre la infección por VIH tratada con la que no produce una activación sistémica y crónica que se considera un factor primordial en la replicación viral y la progresión de la enfermedad; esta inflamación crónica producida por ciertos componentes de la microbiota intestinal producen la activación del sistema inmunológico. Por lo que es muy importante mantener la microbiota regulada ya que es un sistema que permite tener un control sobre la homeostasis del cuerpo, ya que al final del día, juntos, microbiota y sistema inmunológico, forman un conjunto extraordinario que permite tener mayor protección sobre los patógenos que entran al cuerpo.

Aún es pronto para entender totalmente la asociación entre el desbalance de la microbiota con la infección por VIH ya que los estudios previamente realizados no consideran todos los factores que influyen en la población humana, ni conservar los patrones de edad, preferencia sexual, índice de masa corporal, nacionalidad y residencia, puesto que al comparar individuos con microbiota esencialmente distintas desde el inicio, los resultados pueden presentar un sesgo importante en los resultados, arrojando falsos negativos o positivos y llevando a conclusiones que podrían no ser del todo ciertas.

 

Referencias:

  1. Vujkovic-Cvijin, I., Sortino, O., Verheij, E. et al.HIV-associated gut dysbiosis is independent of sexual practice and correlates with noncommunicable diseases. Nat Commun 11, 2448 (2020). Recuperado el 19 de mayo de 2020. https://doi.org/10.1038/s41467-020-16222-8
  2. (s.f.). Proyecto para mejorar el sistema inmunológico de pacientes con VIH a través de la transferencia de microbiota. (GESIDA) Recuperado el 19 de mayo de 2020, de http://gesida-seimc.org/boletin/proyecto-mejorar-sistema-inmunologico-pacientes-vih-traves-la-transferencia-microbiota/

 

Pérez-Morán María Fernanda

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